Manjar Blanco
En Chile se denomina manjar blanco a lo que en países vecinos se llama dulce de leche. Aunque comparte nombre con ciertas preparaciones de la España medieval, nada tiene que ver con ellas: hace 500 años, el manjar blanco era un guiso de aves cocidas y deshilachadas, muy similar al actual ají de gallina. Esta versión chilena es un dulce de leche espeso y sedoso, logrado mediante la evaporación lenta del agua de la leche.
El resultado es una crema untuosa que combina de maravilla con hojaldre, bizcocho o masas fritas dulces. Prepararlo en casa requiere paciencia, pero el sabor y la textura recompensan cada minuto de cocción.
Ingredientes
- 1 litro de leche entera
- 250 g de azúcar
- 1 vaina de vainilla (o 1 cucharadita de esencia de vainilla)
- ¼ de cucharadita de bicarbonato de sodio
Preparación
- En una olla grande y de fondo grueso, vierte la leche junto con el azúcar y la vaina de vainilla abierta a lo largo. Remueve para disolver el azúcar.
- Lleva la mezcla a ebullición a fuego medio, removiendo de vez en cuando. Cuando rompa el hervor, añade el bicarbonato de sodio y baja el fuego al mínimo.
- Cocina a fuego muy suave, removiendo con frecuencia —especialmente en los últimos 20 minutos— para evitar que se pegue. La cocción puede tomar entre 1 hora y 1 hora y media, hasta que la mezcla espese y adquiera un color caramelo dorado.
- Retira la vaina de vainilla. Vierte el manjar blanco en un frasco de vidrio limpio y deja enfriar a temperatura ambiente. Espesará aún más al enfriarse.
- Conserva en el refrigerador y disfruta sobre hojaldre, bizcocho, pan o masas fritas dulces.